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lunes, 1 de mayo de 2017

L2: Autores latinos tratados individualmente. La fábula


Lucrecio, Virgilio, Horacio, Séneca, Marcial, Apuleyo



La fábula en Roma. Fedro

La fábula es una obra de ficción en verso, en que los personajes que intervienen y dialogan son generalmente animales. Se tiene a Esopo por creador del género en Grecia, en el siglo VI a.C., aunque sus raíces hay que buscarlas en oriente. Fue un género que surgió como reacción a la poesía de tono elevado y solemne. Frente a los personajes de la epopeya, los personajes del mundo de la fábula son seres vulgares e insignificantes, lo mismo que los hombres del mundo real.

Fedro

El género fabulístico fue trasplantado a Roma por Fedro, un liberto de origen tracio que había llegado en su juventud a Roma como esclavo de Augusto, quien finalmente le dio la libertad en consideración a su elevada cultura.
Fedro adoptó como forma métrica el senario yámbico. Ennio, Lucilio y Horacio ya habían recurrido a la Fábula de manera ocasional, pero fue Fedro quien introdujo la novedad de escribir libros, de los que llegó a publicar hasta cinco, bajo el título de Fabulae Aesopicae.
En general, las fábulas esópicas que sirvieron de modelo a Fedro constituían una reivindicación burlona del pueblo llano frente a los privilegiados, que aparecían en ellas vistos desde la perspectiva más grotesca. Fedro, de origen servil, vio en este género la posibilidad de expresar sus convicciones en una época en que era peligroso hablar libremente. Tal vez algunas de sus fábulas fueron consideradas como sátiras políticas porque llegó a ser acusado y condenado.
En las 143 composiciones conservadas se aprecia que Fedro añadió a sus modelos esópicos otros elementos tomados también de fuentes griegas, e incluso algunas fábulas son de su propia invención. Su espíritu satírico lo aproxima a Persio, Juvenal u Horacio, pero su estilo es un tanto seco, razón por la que fue poco apreciado en su tiempo. No obstante, sus versos están cuidadosamente elaborados y son un modelo de sencillez y concisión.

Otros autores posteriores

Babrio adaptó en el siglo II cien fábulas esópicas. En el siglo IV Aviano reelaboró cuarenta y dos fábulas de Babrio poniéndolas en dísticos. Y en el siglo V Rómulo redactó en prosa noventa y ocho fábulas de Esopo, la mayoría de las cuales se corresponden con las de Fedro.